El mal ejemplo sigue: La gente no entiende que el cubrebocas es importante para frenar la pandemia
Es benéfico que personajes como el presidente estadounidense Donald Trump comiencen a usar la máscara facial en estos momentos.
El uso masivo del cubrebocas permitiría que la pandemia de Covid-19 estuviera bajo control en “cuatro, seis u ocho semanas”, de acuerdo con el Director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, Robert Redfield.
En una entrevista con el Journal of the American Medical Association, Redfiel señaló que es benéfico que personajes como el presidente estadounidense Donald Trump comiencen a usar la máscara facial en estos momentos.
Investigadores de las universidades de Cambridge y Norwich publicaron un estudio que revela que el uso generalizado de mascarillas y cubrebocas entre la población podría prevenir la irrupción de una segunda oleada de COVID-19.
Los especialistas sostienen que los confinamientos por sí solos no son efectivos para evitar un rebrote de la enfermedad vírica, pero si son combinados con la adopción de los cubrebocas por las personas podría reducirse el número reproductivo del virus y aplanar una ola epidémica como la que ha azotado a las naciones europeas y americanas recientemente.
El jefe del equipo de investigación, el Dr. Richard Stutt, señala que si el uso de mascarillas se generaliza entre la población, aunado a medidas de distanciamiento social y algunos confinamientos, podría ofrecer una manera más “aceptable” de manejar la pandemia y reabrir la economía mucho antes de que exista una vacuna.
La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud sugirió la utilización de los cubrebocas en espacios públicos, preferentemente en el transporte público, donde haya una concentración importante de personas y donde no se pueda mantener la distancia física. Previamente, la OMS recomendó su uso únicamente a personas enfermas o que presentaran síntomas de enfermedad respiratoria.
El equipo de investigación británico realizó distintos modelos para evaluar el número reproductivo ( R ) del virus en distintos escenarios. Si R se mantiene por arriba de uno, los científicos advierten que podría derivar en un crecimiento exponencial en la propagación del patógeno. En ese sentido, el estudio halló que es dos veces más efectivo el uso generalizado de cubrebocas para disminuir el valor de R que si se usan únicamente cuando las personas presentan sintomatología.
En los modelos planteados, el uso rutinario de mascarillas por el 50 por ciento o más de la población redujo el número reproductivo del SARS-CoV-2 a menos de 1.0 Si la totalidad de la población accede a la adopción de cubrebocas, se evitaría un rebrote en los 18 meses aproximados en los que estaría lista la vacuna, halló la investigación.
El estudio sugiere que incluso el uso de cubrebocas hechos en casa pueden servir para mitigar la transmisión del patógeno al atrapar las partículas emitidas por el usuario.
John Colvin, de la Universidad de Norwich, explicó la relevancia del uso de mascarillas, señalando que hay una percepción errónea y generalizada de que el uso de cubrebocas es para proteger a su usuario del contagio, cuando en realidad es al revés: es para proteger a los demás:
“Hay problemas culturales e incluso políticos que pueden detener a la gente del uso de mascarillas, así que el mensaje tiene que ser claro: mi cubrebocas te protege, tu cubrebocas me protege”.
