Hoy hace 85 años que se extinguió el tigre de Tasmania

Por primera vez podemos ver sus fotos en color

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Tal día como hoy, hace 85 años, murió en un zoológico australiano Benjamin, el último ejemplar que quedaba vivo de tilacino. Este animal, más conocido como tigre de Tasmania, era el marsupial carnívoro más grande de su época y con su extinción dejó un gran vacío en la isla que le daba nombre. El único recuerdo que quedó de él fueron algunas fotografías y clips de vídeo. Evidentemente en blanco y negro, dada la época. Sin embargo, ahora podemos verlo en color, gracias al trabajo de alguien que ha querido homenajear así al desaparecido animal.

Se trata de Samuel-François Steininger, el director de Composite Films, un estudio especializado en la coloración y restauración de imágenes cinematográficas y de archivo.

Ha sido un gran trabajo, con el que por fin podemos hacernos una idea mucho más clara de cómo debieron ser estos animales, desaparecidos, ¿cómo no?, por la mano del ser humano.

El tormentoso fin del tigre de Tasmania

A pesar de conocerse como tigre de Tasmania, el tilacino (Thylacinus cynocephalus), llegó a vivir por toda Australia. Sin embargo, tuvo un primer coqueteo con la extinción cuando desapareció del continente. Las razones no están claras, aunque se cree que pudo ser por competencia con otros depredadores, como los dingos. 

Se le acusó de devorar a las ovejas, por lo que se comenzó a cazar indiscriminadamente

Tras aquel episodio, únicamente los nativos de Tasmania conocían la existencia de este animal, que llamó poderosamente la atención de los colonos europeos a su llegada, en el siglo XIX. Se encontraron con animales parecidos a lobos, con una longitud de entre 100 y 180 centímetros, que incluía su larga cola. Tenían el cuerpo cubierto de pelo de color marrón amarillento y gris, con rayas más oscuras sobre el lomo.

Algunos colonos los describieron como hienas. Sin embargo, su cola tenía cierta similitud con la de los canguros. De hecho, pronto comprobaron que también era marsupial. Sin duda era un animal único. Uno que ellos mismos condujeron a la extinción.

Y es que estos colonos traían con ellos perros; que, al igual que los dingos, competían por comida y espacio con el tigre de Tasmania. Además, trajeron una gran cantidad de ovejas, que se convirtieron en presas fáciles para el tilacino. Esto generó un fuerte rechazo entre los pastores, que no tardaron en poner precio al animal, en busca de cazadores que les quitaran el problema de en medio. Si a todo eso le sumamos que su hábitat sufrió una gran erosión, que muchos de los animales de los que se alimentaban se extinguieron y que los canes de los colonos les contagiaban el moquillo, nos encontramos con un cóctel perfecto para la extinción. 

De ese modo, en las primeras décadas del siglo XX la población de tigres de Tasmania se encontraba muy reducida. Poco a poco fueron desapareciendo los ejemplares en libertad y quedaron solo los que se encontraban cautivos en zoológicos. El último fue Benjamin, el protagonista del vídeo del que hablamos hoy.