Las Cataratas del Iguazú, en situación precaria para mantener la salud del planeta
El calentamiento global y El Niño han provocado inundaciones y caudales sin precedentes en el sitio de 185 mil has.
Las cataratas de esta región natural que comparten los gigantes sudamericanos, Brasil y Argentina, señaladas como las más grandes del mundo por sus 275 saltos de agua de unos 80 metros de altura, son referente del impacto y afectación en la naturaleza por el calentamiento global.
Estas caídas que impresionan a 2.5 millones de turistas anuales que visitan esta frontera natural han presentado drásticos cambios en los volúmenes de agua, al pasar de extrema escasez por sequía en 2012 a la destrucción en octubre de 2023 de las pasarelas por los altos caudales derivados de las torrenciales lluvias.
En un recorrido por estas cascadas distribuidas a lo largo de 2.5 kms fue posible apreciar una peligrosa elevación de los afluentes por las intensas precipitaciones de principios de mayo, mismas que en Río Grande do Sul, estado al sur de Brasil, provocaron inundaciones, 127 fallecidos y casi dos millones de damnificados.
Estos eventos no tienen precedentes en la región, ya que en tan sólo cuatro días cayó la cantidad de lluvia de toda la temporada. En menos de un año, ese estado brasileño ha sufrido cuatro desastres climáticos: los demás temporales de junio, septiembre y noviembre de 2023 dejaron 80 muertos, conforme reportes oficiales.
¿Cuáles son las causas de este desorden climático? Según expertos estas extremas variaciones del clima tienen relación con la deforestación en amplias zonas de Sudamérica, en particular en el Amazonas, así como el fenómeno de El Niño que propicia mayor temperatura en el Atlántico y por ende más lluvias.
En una visita a las cataratas de Iguazú fue posible constatar los crecientes caudales en todas las caídas resultado de las intensas lluvias de principios de mayo, sin embargo, las autoridades de ambos lados de la frontera natural mantienen abiertos los accesos y las pasarelas.
El 1 de noviembre del año pasado, por primera vez en la administración de las cataratas del lado argentino, fue cerrado el acceso al público, ya que los torrentes inundaron varias zonas de pasarelas y destruyeron las cercanas a la caída más visitada del Parque Nacional Iguazú: La Garganta del Diablo.
Las aguas crecidas de octubre del 2023 arrasaron 60 pasarelas de la Garganta del Diablo, cuyo “pico” del caudal registró 24 mil 200 litros por segundo, 17 veces más que el promedio, lo que demuestra el impacto de los cambios climáticos en los torrentes de la amplia zona que abarca 185 mil hectáreas de biomasa.
