En el camino para vencer a Trump, Harris busca acabar con la masculinidad tóxica

Según sondeos, los roles de género y, por ende, la masculinidad son elementos más complejos de entender entre los hombres más jóvenes (18 a 29 años).

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EFE.- En el periplo para convertir a Kamala Harris en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, su equipo ha optado por una estrategia diferente a la de Hillary Clinton, presentando a una mujer poderosa en un matrimonio moderno para hacer resaltar el contraste con una masculinidad tóxica en Donald Trump.

La intervención del marido de Harris, Doug Emhoff, durante la Convención Nacional Demócrata, fue una de las más reveladoras y personales del evento al describir a una candidata empática, si bien dura cuando es necesario.

Una “guerrera”, dijo, cuyo trabajo es prioritario pero que dedica tiempo para hablar con los hijos de su anterior matrimonio.

Emhoff recordó su primera cita con Harris: “Le dije que era muy mal conductor y que se pusiera el cinturón. No puedes ocultar nada a Kamala, así que lo mejor es reconocerlo y aceptarlo”.

Durante toda la convención los hombres subrayaron un nuevo tipo de masculinidad, como cuando el expresidente Barack Obama aseguró: “Solo yo soy lo bastante estúpido para dar un discurso después de Michelle (Obama)”, quien superó en vítores a su marido en la concurrencia del United Center de Chicago.

El senador de Arizona Mark Kelly lo parafraseó por tener la mala suerte de intervenir tras su esposa Gabby Giffords y la cantante Pink, que completó una lista de artistas mayoritariamente femenina.

Sin decirlo directamente, los guionistas de esta convención -un espectáculo de comunicación política producido por profesionales que han organizado la Super Bowl o los Globos de Oro- han enmarcado al rival republicano Donald Trump en el extremo opuesto: en el de la masculinidad tóxica.