Cumbre Trump-Putin en Alaska inició con  misteriosa plática en la limusina presidencial  

Momentos antes, en un podio, Trump y Putin posaron para fotografías mientras los periodistas gritaban preguntas. Uno gritó si Putin “seguiría matando civiles”, pero el presidente ruso se señaló la oreja y negó con la cabeza indicando que no podía oír.

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Trump entonces pidió tiempo e hizo un gesto a Putin para que lo acompañara hacia el vehículo. Las cámaras captaron al líder ruso sonriendo a través de la ventana mientras este se alejaba.

La limusina presidencial rusa se encontraba cerca.

Se instaló una sala de paredes azules para las conversaciones, adornada con banderas estadounidenses y rusas. Junto a Trump se encontraban un intérprete, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado estadounidense Steve Witkoff. Del lado de Putin, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, y el asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov.

Poco antes de las 11:30 a. m., hora local, comenzó la cumbre formal. Estaban en juego el futuro de Ucrania, la paz en Europa y las economías de Rusia y sus socios comerciales, bajo la amenaza de mayores sanciones financieras por parte de Estados Unidos si las negociaciones fracasaban.

En la práctica, las conversaciones ya habían comenzado. Solo Trump y Putin podrían saber lo que se dijo.