Las inundaciones de Tabasco y sus orígenes
800 mil habitantes concentran el 35% de las 2 millones 300 mil personas que pueblan el estado
En el siglo XVI, el enorme río llamado Mazapa (con un ancho de hasta 1,000 m en algunos puntos de su corriente) y que actualmente es conocido como Mezcalapa, corría lejos de Villahermosa, en línea prácticamente recta desde las montañas de Chiapas hasta la barra de Dos Bocas, en lo que hoy es el municipio de Paraíso. Este río era una continuación del llamado Río Grande de Chiapas, que nace en la Sierra de los Cuchumatanes, Guatemala.
1.- Hacia 1675, los habitantes de la región de la Chontalpa, específicamente de lo que hoy son los municipios de Cunduacán, Jalpa y Huimanguillo, sufrían los continuos embates de los piratas ingleses que saqueaban los poblados subiendo desde la costa por el río. Como una medida de prevención ante estos ataques, en este año se realizó el primer “rompido” que consistió en desviar el río Mezcalapa hacia el este. De esta manera el río Mezcalapa fluyó hasta unirse con el original río Grijalva antes de su paso por al ciudad de Villahermosa. El cauce original en el que transitaba el río Mezcalapa hasta Dos Bocas, comenzó a secarse y lo nombraron “Río Seco”. A este rompido se la llamó Nueva Zelandia, por la población en que se llevó a cabo.
Como es fácil apreciar, el unir a dos grandes ríos para que pasen frente a tu ciudad no es muy inteligente. Pero durante dos largos siglos a nadie pareció importarle mucho, tal vez porque la población de la ciudad era tan pequeña que podía resguardarse sin problemas de las inundaciones.
2.- En 1881 las inundaciones ya eran un problema para Villahermosa, y se hizo otro rompido para corregir el primero. En el sitio conocido como “Manga de Clavo”, se desvío al Mezcalapa para que ya no se uniera con el Grijalva antes de la ciudad, y se dió origen al río Carrizal, que desembocaba en la barra de Chiltepec, en el municipio de Paraíso.
De todas formas, el río que había sido creado en el primer rompido se interrumpió del todo. Hoy se le llama Río Viejo, corre desde el Carrizal hasta la laguna La Majagua, donde sigue unido al Grijalva, y sigue dando problemas en varias zonas de su cauce en la época de inundaciones.
3.- En 1904, se llevó a cabo el tercer rompido, por medio de un dren, al parecer para sacar del agua unos terrenos particulares, y el río Carrizal se unió con el Grijalva después de su paso por Villahermosa. En la actualidad puede verse la curva de prácticamente 180 grados que sufre el río a la altura de la colonia Industrial. A este rompido se le llamó La Pigua.
4.- Aún habiendo desviado el Carrizal, las inundaciones en Villahermosa seguián siendo un problema. La ciudad, que había sido fundada a la orilla de gran río, ahora estaba rodeada por dos. Para disminuir la cantidad de agua que arrastraba el Carrizal, en 1932 se llevó a cabo el rompido de Samaria. Este desvío dividió el Mezcalapa en dos, dando origen al río Samaria. El peligro de inundaciones disminuyó para Villahermosa, pero el nuevo río inundó unas 20 mil hectáreas de zona agrícola los municipios de Jalpa, Nacajuca y Cunduacán. No sería la última vez que el campo fuera sacrificado para salvar la ciudad.
5.- En 1940, a través del rompido del Cañas fluyó agua de la Chontalpa hacia el río Medellín, que se unió al Grijalva.
6.- Y por último, en 1952, dado que el río Mezcalapa intentaba retomar su cauce original hacia el río Seco, se llevó a cabo el rompido del Veladero, ubicado en el poblado del mismo nombre. Este rompido afectó zonas de los municipios de Cárdenas y Comalcalco.
La acción humana convirtió un sistema relativamente simple en un enredo que hacía crisis cada año en la temporada de lluvias, en los meses de septiembre y octubre.
Pero todavía faltaba otra intervención gigantesca, en 1951 se crea la Comisión del Grijalva, organismo autónomo del gobierno Federal destinado a llevar el “desarrollo” y la “modernización” al sureste mexicano, específicamente a través de la agricultura y la ganadería a gran escala. Era la época de la posguerra, Estados Unidos era el nuevo amo del mundo, y por todos lados se crearon organismos que imitaban el modelo de la Autoridad del Valle de Missisippi, un organismo gubernamental creado por Franklin D. Roosevelt como parte del famoso New Deal, el plan para superar la depresión económica de 1929. Partiendo de este enfoque, el Grijalva y el Usumacinta fueron vistos como ideales para instalar grandes presas hidroeléctricas que serían financiadas primero por el Banco Mundial y luego por el Bando Interamericano de Desarrollo.
¿Qué esperamos ahora? ¿Qué hemos aprendido? Después de que en los últimos cinco años las lluvias estuvieron por debajo del promedio histórico, este año han vuelto a la normalidad, y con ello han puesto en evidencia, una vez más, la vulnerable situación en que se encuentra la población del estado.
Cada vez que llega una nueva inundación los políticos de turno culpan a las presas del alto Grijalva, que son responsabilidad de Conagua, y nunca mencionan la deforestación, la nula planeación urbana, la corrupción que retrasa constantemente las obras de prevención, la falta de estudios científicos y la falta de una gestión integral de las cuencas. Es urgente que tengamos una mejor respuesta de nuestras autoridades, la participación ciudadana (así como la ciencia ciudadana), permitir la participación y una comunicación activa, así como dar la oportunidad a las nuevas tecnologías para mitigar y planificar nuestro bienestar.
Es necesario establecer un comité multidisciplinario que genere planes de investigación científica a largo plazo y es necesario un comité ciudadano con facultades legales para vigilar el cumplimiento de los ordenamientos ecológicos. Es necesario que haya transparencia e información accesible y adecuada sobre los planes hídricos, sobre el manejo de las presas, y sobre la planeación de cada temporada de lluvias. Es necesario también plantear la reubicación de las personas asentadas en las zonas más vulnerables.
Se requiere, en suma, una gestión integrada de las cuencas.
La planicie seguirá inundándose mientras existan estos grandes ríos, y mientras dure este clima, el que ha conocido la humanidad durante los últimos siglos. Tenemos que aprender a convivir con ello del mejor modo, de una manera justa y digna para todos los habitantes de este edén destruido.
Bibliografía
Rovirosa, José Narciso, 1946. Ensayo Histórico sobre el río Grijalva. Examen crítico de las obras antiguas y modernas que tratan de los descubrimientos de Juan de Grijalva y de los primeros establecimientos de los conquistadores españoles en Tabasco. Villahermosa: Gobierno constitucional de Tabasco (Serie: Contribución de Tabasco a la cultura nacional, 7).
Ruz, Mario Humberto, 2002 “De piratas y bucaneros en el Tabasco colonial”, El Golfo de México: historia y
cultura, pp. 3- 20. Antropología, Boletín oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Nueva época, México: INAH, abril-junio.
Salazar Ledesma, Flora, 2002 “Ubicación cartográfica de Villahermosa en 1579”, El Golfo de México: historia y
cultura, pp. 32-40. Antropología, Boletín oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Nueva época, México: INAH, abril-junio.
Salazar Ledesma, 2004 “Rasgos significativos de la hidrografía y del proceso de poblamiento español de la
cuenca baja del Mazapa en Tabasco en 1579”, Los investigadores de la cultura maya 12, tomo II, pp. 400-417, Campeche: Universidad Autónoma de Campeche
¿Por qué se inunda Tabasco?
El estado es una llanura formada por las lluvias y los ríos desbordados. El agua siempre ha corrido y seguirá corriendo por ella. La deforestacion, la sobrepoblación, la mala planeación urbana, la corrupción y la falta de planeación a largo plazo, son algunos de los factores que explican los problemas actuales de sus habitantes con el medio ambiente
La respuesta rápida a la pregunta del título es: porque así ha sido siempre, y así siempre será. Casi todo el estado de Tabasco es una llanura inundable, que durante miles de años ha recibido los excesos de enormes ríos. Una pregunta más exacta sería: ¿Por qué en Tabasco, que durante tantos siglos ha convivido con las inundaciones, la población ya no sabe cómo lidiar con ellas?
En el momento de escribir este artículo ha llegado de nuevo octubre, y en medio del escenario inédito de la pandemia por covid-19, los habitantes de la llanura costera vuelven a enfrentarse a un viejo miedo recurrente. Después de que en los últimos cinco años las lluvias estuvieron por debajo del promedio histórico, este año han vuelto a la normalidad, y con ello han puesto en evidencia, una vez más, la vulnerable situación en que se encuentra la población del estado.
Cada vez que llega una nueva inundación los políticos de turno culpan a las presas del alto Grijalva, que son responsabilidad de Conagua, y nunca mencionan la deforestación, la nula planeación urbana, la corrupción que retrasa constantemente las obras de prevención, la falta de estudios científicos y la falta de una gestión integral de las cuencas.
La población tabasqueña actual, en su mayoría urbana e inmigrante, o descendiente de inmigrantes, vive desconectada de su medio ambiente, desconoce en qué cuenca vive, cuáles son sus ríos, como se conectan entre ellos; desconoce incluso cuáles son los ríos que bajan de las presas. Esta desconexión impide que la ciudadanía ejerza una presión eficiente sobre los políticos, que van de plan en plan sin establecer ninguno a largo plazo.
La relación histórica de este territorio con sus aguas es la crónica de un continuo divorcio entre la población y sus recursos naturales, una relación que siempre fue difícil, y que se volvió insostenible a medida que un territorio altamente vulnerable fue sometido a innumerables proyectos de “desarrollo” y “modernización”. El resultado es que desde hace años hay miles de personas viviendo en terrenos que ancestralmente se han inundado.
Las inundaciones suelen percibirse como un desastre, pero en este territorio son parte fundamental del mismo suelo que pisamos. El nombre técnico es llanura aluvial o llanura de aluvión. A lo largo de millones de años las inundaciones de los ríos han arrastrado los sedimentos que forman el suelo de Tabasco. El problema no es que la llanura se inunde, el problema es dónde y de qué manera hemos escogido vivir en ella, y de que formas hemos modificado los cauces de los ríos.
Un testimonio del siglo XIX, del profesor e intelectual Alberto Correa, describe de manera muy detallada el problema de poblar Tabasco:
“La colonización de extranjeros laboriosos fuera muy provechosa para el aumento de población, de industria; pero el terreno de Tabasco no lo permite, por ser todo él anegadizo y la mayor parte pantanoso, que si aun por su feracidad admite toda clase de cultivo, no produce ningún fruto, pues sólo dos meses del año puede contarse con estos terrenos y empezada la estación lluviosa, todo se inunda por la inmediación que tiene a la Sierra de Chiapas; de manera que queda reducido en pequeñas islas en las que están situadas las poblaciones y algunas haciendas, y el tránsito de unas a otras sólo puede hacerse en canoas, aunque con gran trabajo por la multitud de pantanos o yerbas aguátiles (sic) que impiden la navegación por su grande espesura y acabadas las lluvias, que es por diciembre o enero, han bajado las aguas y dejan unos fangales que se hacen por algún tiempo intransitables, hasta que con el sol se van purificando y amacizando. Pocos terrenos útiles quedan para poblaciones y éstas pueden formarse con los mismos vecinos del estado”.
A pesar de tener apenas 24 mil km2 de extensión (el lugar 24 de los 32 estados), por Tabasco corre entre el 28 y el 35% del agua superficial del país. Esto se debe a que básicamente, el estado es la desembocadura del Grijalva y el Usumacinta, el camino final de estos enormes ríos que nacen en las montañas de Guatemala y atraviesan Chiapas.
Aproximadamente el 60% del territorio está a un nivel inferior a 20 metros sobre el nivel del mar (msnm). La altura promedio de 11 de las 17 cabeceras municipales está por debajo de los 20 msnm: Cárdenas 15 msnm, Comalcalco 9 msnm, Cunduacán 10 msnm, Frontera 2 msnm, Huimanguillo 20 msnm, Jalpa 8 msnm, Jonuta 15 msnm, Macuspana 17 msnm, Nacajuca 5 msnm, Paraíso 2 msnm y Villahermosa 10 msnm. Un terreno tan plano es más susceptible a inundarse, en los territorios con pendientes pronunciadas el agua sigue su camino hacia abajo, pero en un área plana, cuando hay exceso de agua los ríos se “atoran”, y el agua sobrante se extiende hacia los lados del cauce.
Aunque en general, cuando se menciona la palabra “inundación” no se piensa en todo el estado, sino especialmente en su ciudad capital Villahermosa y sus áreas conurbadas, cuyos 800 mil habitantes concentran el 35% de las 2 millones 300 mil personas que pueblan el estado .
Desde la gran inundación de este siglo, en el 2007, los sucesivos gobiernos han declarado haber gastado miles de millones de pesos en obras (compuertas, drenes, desvíos, bordos, etc) cuyo objetivo principal ha sido resguardar la ciudad.
