S&P ratifica calificación de México en ‘BBB’ con perspectiva estable
La calificadora S&P mantuvo la calificación de México al considerar que las posibles disputas con EU sobre comercio se gestionarán de buena manera.
S&P Global Ratings ratificó la calificación crediticia de México en “BBB” con perspectiva estable al reflejar su expectativa de que una gestión macroeconómica cautelosa, incluyendo una política monetaria prudente y un retorno a déficits fiscales bajos, estabilizarán las finanzas públicas y el nivel de endeudamiento del país durante los próximos dos años.
“Consideramos que las posibles disputas entre México y Estados Unidos sobre comercio, inmigración y otros asuntos se gestionarán de una manera pragmática que sustente la estabilidad económica y mantenga la profunda integración económica entre los dos países”, manifestó en una nota informativa.
La agencia calificadora insistió que una sólida posición externa respalda la calificación, ya que al preverse una gestión cautelosa se debería contener los déficits fiscales, manteniendo estable la carga de deuda combinada del soberano, de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Sin embargo, añadió que las reformas constitucionales introducidas por el gobierno anterior, incluida la reorganización del sistema judicial y la reducción de la autonomía de varios organismos reguladores, han generado mucha controversia. “Las implicaciones a largo plazo de estos cambios no están claras, pero se corre el riesgo de debilitar la confianza de los inversionistas y potencialmente la transparencia y previsibilidad de las políticas gubernamentales”.
S&P también señaló que la creciente integración económica dentro de América del Norte, junto con una ejecución cautelosa de la política macroeconómica, proporciona una base para la resiliencia económica de México; aunque la tasa de crecimiento del PIB per cápita de largo plazo es baja, un factor negativo en su análisis.
Por ello, estimó un crecimiento de la economía de 1.6 por ciento en 2024 y una tasa similar en 2025 y posteriormente se sitúe en 2.0 por ciento, aunque las restricciones fiscales limitarán la capacidad del nuevo gobierno de ejecutar proyectos tan grandes, en ausencia de políticas que incentiven un mayor papel del sector privado.
