Se seca el río Bravo y ya hay especies en peligro
Hay carpa chamizales en apenas un 7% de lo que supo ser su hábitat tras un siglo del río, que cruza Colorado, Nuevo México, Texas y el norte de México.
Hacía un calor sofocante una tarde reciente en Albuquerque cuando un vehículo todo-terreno recorrió un tramo del río Bravo que se estaba quedando sin agua. Los ocupantes del vehículo no buscaban diversión. Eran biólogos que trataban de salvar un pez en peligro de extinción antes de que el sol convirtiese la poca agua que quedaba en polvo reseco.
Por primera vez en cuatro décadas, el quinto río más largo de Estados Unidos se secó en Albuquerque la semana pasada. Con el agua desaparece el hábitat del pequeño carpa chamizal, un reluciente pez de la zona del tamaño de un dedo meñique.
Si bien unas lluvias trajeron agua al río, conocido por los estadounidenses como río Grande, los expertos advierten que la resequedad que hay tan al norte río arriba es un indicio de que el suministro de agua será cada vez más frágil y de que las actuales medidas de conservación podrían no alcanzar para salvar al carpa chamizal y al mismo tiempo regar las granjas, jardines y parques de la región.
